
Aqui estoy, sobrevolando el espacio circundante del mundo inmaterial que me rodea, solo yo comprendo el poder de mis alas, el significado de cada pirueta, el riesgo de cada despegue y la seguridad en el aterrizaje. Es dificil que los espectadores, con sus ojos materiales y sus mentalidades terrenales, logren descifrar mi conducta irreverente, mi vuelo agresivo pero preciso, mi atrevimiento y mi arrojo, para ellos soy simplemente un loco, alguien que vuela sin sentido, o que tiene como destino un punto desconocido.
Sin embargo no puedo negarlo, mis alas crean confusión, a veces en mi, a veces en mi sutil acompañante, incluso el simple expectador, puede confundirse al desconocer las particularidades de mi vuelo, puede marearse y es su desicion de jar de observar mi travesia.
Crei encontrar la piel perfecta para recubrir mis alas, una piel de oro, sin embargo era tan puro, que al igual que sucedio con Ícaro, el oro se desprendio al mantener un vuelo alto, no soporto el calor, el movimiento del viento, las fuerzas aerodinámicas dejaron mis alas descubiertas nuevamente. Pero no me quejo, aprendi que el peso limita mi velocidad, disminuye mi capacidad de altura, y el brillo ya no me ciega cuando el sol refleja en mi plumaje.
Reposo y sigo mi vuelo, la magia es un circulo infinito, y mientras ella exista, este Angel Negro se mantiene reiterativamente en vuelo, dezplegando mis alas en cada oportunidad, en cada espacio permitido, dejando que mis viajes sean fuentes de fortaleza, de conocimiento, de placer.
Siempre será mi vuelo... y a pesar de cualquier confusion no guardare mis alas, mi unico tesoro desde que abandone el cielo, porque prefiero perderme con ellas entre nubes oscuras en el cielo, que convertirme en el humano promedio que solo se atreve a conocer las nubes, sin internarse en la profundidad azul, solo porque le da miedo.
Si mis alas te confunden, simplemente no tengas miedo, que llegara el momento que sin notarlo, tambien compartiras mi vuelo...