jueves, 17 de julio de 2008

SOLITA PARA MI


Mis alas se abren para hacerme volar hasta ti, y al encontrarte puedo detallar, que solo tienes una blusa blanca sobre tu cuerpo, con una diminuta ropa interior que resalta tu figura, y estas postrada, comodamente sobre el sillon que tanto te gusta. Me saludas con un ligero beso, y me acomodo frente a ti, para observarte, comerte visualmente y deleitar mis ojos con la silueta de tu cuerpo semi cubierto.

Conversamos un rato, te observo sonreir, te miro sonrojar con alguna insinuación que te hago, no se si el color de tu mejilla es producto de la risa, de la pena que pueda causarte o de la estimulacion que mis frases producen a tu imaginacion activa. Solo se que me encanta verte sonrojada, sonriente y con ese brillo en tus ojos claros, que promete encender el fuego de tu alma.

Allí, conversando, tu apetito culinario hace que despegues tu cuerpo del sillon, y mientras te dirijes a la cocina, puedo ver que tus piernas torneadas, dibujan una figura hermosa, sobre la poca tela que cae sobre ellos, tus muslos definidos, tus pantorrillas torneadas, tus pies cuidadosamente decorados, y el vaiven de tus gluteos, provocandome un suspiro delator, que te hace voltear y mirarme con una pícara sonrisa.

Ya estas en la cocina, te observo metida entre la nevera buscando algunas cosas con que preparar algo que matice tu apetito, mientras en mí, crece un hambre distinta. La luz de la nevera se refleja en tu rostro, el trasluz hace mas visible tu figura, y el aire frio produce una reaccion en tu cuerpo, que no pasa desapercibida a mi ojo detallista, esa brisa fria, ese vapor de la nevera, se coló entre las telas, para tocar tu piel, y tus pechos delatores, brotan ligeramente, convirtiendo tus pesones en pequeñas montañitas de piel, que provocan, que incitan a recorrerlos, con mis dedos, con mis manos, con la punta de mi lengua y succionarlos.

pero me abstengo, me mantengo alejado de ti, pero lo suficientemente cerca como para no perderme detalles de ti. Quizá por la distracción que te produce mi presencia, algo cae al suelo, cerca de tus pies, lo que hace que dejes la elaboración de los alimentos para recojer lo caído. No se, si fue intencional, no se si querias desbordar mis emociones, pero doblaste tu cuerpo, sin flexionar tus piernas, ofreciendo a mi vista un cuerpo carnoso, que sobresalia entre tus piernas, cubierto de una ligera tela, que marcaba claramente una linea divisoria, como continuidad de la separacion de tus gluteos, como exhibicion del objeto de mi deseo.

Al levartarte, enderezando tu cuerpo, quedaste de espaldas a mí, preguntando entre sonrisas, el por qué de mi silencio. Solo sonreí, y mis ojos hablaron por mí. Tu mirada fue mi mejor respuesta, para acercarme disimuladamente con la excusa de ayudarte, y poder aspirar el aroma de tu cabello, de tu piel, de tu aliento... sin embargo no me dejaste acercar demasiado, y te retiraste para ducharte, dejandome allí... en tu imaginación.

No quisiste llevarme contigo, tu baño es muy pequeño, y mis alas no entran entre las paredes de la ducha, pero sobrevolando en tu mente, pude observar tu cuerpo, salpicado por las gotas de agua cristalina y bañado por la espuma jabonosa, que devuelve a tu piel su caracteristica tersura, su calida divinidad.

Ante la imagen maravillosa, que desfila caprichosamente por el mundo originado con mis alas desplegadas, me retiro a mi santuario, mi propia mente, y plegando mis alas... Te dejo de ver.