
Aqui estoy de nuevo, divagando entre las nubes con la luna de testigo, como confidente perfecta de mis bohemios devarios, como testigo inmutable de las noches sin sentido, cuando me encuentro andando sin dirección un camino. Caminando solo por el placer de moverme en este remolino, donde algunos creen conocer su destino, y avanzan corriendo para terminar perdidos, me detengo y observo como un ciego guia en el camino, solo porque ese camino ya lo ha recorrido. Asi, uno tras otro, los veo chocar con la misma piedra que chocó el primero, pero que nadie a recogido.
Me acerco y miro esa piedra y de ella escucho un zumbido, me acerco un poco mas, y con asombro la he entendido. Decia: ¡No me golpees de nuevo, no tengo culpa de que aquí halla nacido! cuanta verdad la de la piedra..! llena de rastros de pies perdidos. Por eso la tome con mis brazos y en una montaña la he subido. Alli me sente a reposar, y una lluvia repentina fue el regalo del esfuerzo ejercido, cuando volteo a mirar la piedra, para despedirme y continuar mi camino; ¡Sorpresa inmensa! la piedra ha desaparecido... En su lugar estaba un cristal, brillante, hermoso, desbordante de luz y reflejos llamativos. Sin embargo, ese zumbido sigue llegando a mis oidos...
Me acerco y logro entender, las palabras que transcribo: Yo soy la misma piedra, que en el camino haz conseguido, pero aqui en esta montaña, cerca de las estrellas y por la lluvia que ha caido, se limpiaron las impurezas que mi brillo habian escondido, aprovecha la luz de las estrellas, y que la luna ilumine tu camino, pues jamas habra oscuridad, donde se dejen entrar sus brillos, jamas temas a la lluvia, que es agua del cielo, para refrescar los cuerpos adoloridos.
Luego llego el silencio y entendi que todo se habia dicho, que ahora estaba de mi parte, comprender el mensaje recibido, y me quede mirando las estrellas, absorto en su brillo y titilar colorido, en la luna y sus sombras, en sus faces y sus designios, alli cerca de las estrellas, me senti bien conmigo mismo, por levantar una piedra, en lugar de arrojarla al olvido.
Ahora cuando emprendo mi vuelo, ya no siento el temor del frio, disfruto las gotas de lluvia, y las mínimas gotas de rocio, cuando estoy en oscuridad, busco el brillo alrededor mio, y siempre encuentro una estrella, que ilumine mi camino.
Justo ahora estoy pensando, que si mas personas vieran las estrellas, quiza la humanidad no estaría, tan atiborrada de olvido. Por que se han olvidado de ellos mismos, de lo hermoso del infinito, de lo especial de la vida y de su mente de niños. ¿será que les hace falta mis alas para entender lo que yo escribo?
Ilusos, humanos de conceptos preconcebidos... Tienen alas mas grandes que cualquier arcangel conocido, solo tienen que descubrir que con ellas han nacido. Pero bueno, no todos estamos dispuestos a cambiar lo conocido. Así, que siguen golpeando piedras, en lugar de sacarlas del camino.
Hoy mi vuelo ha sido perfecto, mis alas han respondido...
