viernes, 29 de octubre de 2010

Fuego a tu alrededor


Con una nueva visión del mundo circundante, con un nuevo impulso para desplegar mis alas,
te busco incesante y te encuentro tan cerca, que tu olor lo percibo como aroma que me rodea.
Imperceptiblemente te rodeo con mis alas, y giro a tu alrededor detallando tu silueta,
tu cabello, tus ojos, tu boca, tu cara serena, tus hombros descubiertos, tus brazos y tu silueta.

Mil nombres en mi mente resuenan, preguntándome inquieto cual de ellos te perteneciera.
¿Desde cuando te conozco? ¿En que eternidad, que antiguedad a nosotros nos uniera?
quizá por eso mi cuerpo se acelera, al sentirte cerca, al mirarte siquiera,
como si mi cuerpo recordara, lo que a mi mente no llega.

Por eso te busco, te observo sin que me vieras, busco una respuesta que nunca me llega,
lo que me llega es deseo, ansias de insitarte, de tentarte con fuego, de apagarme en tu fuente y
recorrerte entera, sentirte en mis brazos, tocarte con mi piel, grabarme con besos tu cuerpo de mujer, fundirme en tu cuerpo, perderme dentro de el.

Siento mis alas en total apertura, mi vuelo es raudo y veloz, preciso y con soltura,
puedo pasar a milésimas de ti, sin que perturbe tu hermosura,
puedo detenerme junto a ti, sin que notes el estallido, que produce tu alma al sentirse desnuda,
desnuda como tu cuerpo, desnuda como tu mente que ya no controla tu cordura,
cordura que te impide, besarme sin ataduras, ataduras que evitan desbordar tu lujuria.

¿Como sería si materializara mi figura? ¿Sentiría la dulzura que en mi condición se disfruta?
¿Serás tan fogosa como te ves desde las alturas? ¿reconoceras tu misma, el fuego en ti murmulla?

Mis alas están calientes, tu fuego impregna mis plumas, mejor me retiro por hoy, para regresar con la bruma, quizá llegará el momento en que mis alas descubras, por ahora solo disfruto, que con fuego las cubras.