
Despliego mis alas para ir hasta ti, me visto con piel de Dragon para soportar tu fuego, doy gracias al cielo por mi condición de angel, y la metamorfósis posible en todo mi cuerpo. Mis alas se curvan, mi piel brilla en la noche, mis ojos se agudizan, soy un Dragon a todas luces.
Me acerco y siento tu infinito calor, te abrazo y el roce despierta mis sentidos, la piel se hace sensible, mi olfato percibe tu aroma, mis manos sienten tus formas y siento que mi corazon se desboca. Consigo besarte, tener mi lengua en tu boca, tu, con la tuya, juegas a acariciar mis labios en un frenesí que aún no se desboca. sin embargo tus manos urgan entre mis ropas, y yo reacciono al instante desatando cada fibra que te arropa.
Inmediatamente, te cubro con mis alas, conservando el calor que de tu cuerpo brota, no existe nada ni nadie, solos tu y yo en un universo perfecto, hecho de fuego, vapor, luz de tus ojos y sonidos de tu boca, las palabras no existen, son gemidos los que expresan el sentir de las pieles que se tocan, el pensamiento es uno solo, la pasión y el deseo se funden al caer nuestras ropas, la Dama Dragon se torna angelical, el Angel se Dragoniza sin temor y sin pompa, una simbiosis de seres que en el aire se armonizan, al salir de toda duda dejando sentir sus sonrisas, sonrisas de placer, sonrisas de caricias, sonrisas al oido que de emocion se crispan.
Con mis alas desplegadas en tu cuerpo entro para sentir tus delicias, tus piernas me abrazan, tus brazos me acarician, y estando dentro de ti, pierdo la noción de lo que el tiempo significa. giramos en el aire, bailamos entre estrellas, y tu moviendote con fuerza aferrandote a mi cadera, para que no escape de ti, la fracción de mi cuerpo, que entre tu cuerpo llevas.
Pero es incontrolable... El frenesí nos alcanza, y entre gemidos y danzas, se desborda en ti un caudal de aguas mansas, en tu cuerpo brota una fuente, que baña mi piel desnuda, y de mí brota agua viva que te inunda sin premura... El calor de tu cuerpo con el sudor se calma, yo antre tus brazos acaricio tus montañas, montañas que son tus pechos, montañas que son tus nalgas, y entre montañas y valles, tu Monte de Venus me llama, acudo y beso la fuente, me acerco y lamo la ensenada, donde anteriormente mi cuerpo entraba, hasta sentir de nuevo... Que en mi boca te derramas.
Te abrazo, siento como te relajas, siento como te abandonas a la calidez de tu alma... me siento feliz y tan relajado, que solo tu escuchas mis latidos, por estar en mi pecho acostada. Así despliegas tus alas, levantas el vuelo y te marchas, yo tambien levanto el vuelo, voy de nuevo a mi morada, quedandome el placer de tus ojos, a fuego grabado en el alma. Ya volvere otro día, ya cruzaremos de nuevo las alas, ya volveras a ser mía, la Dama Dragon ya me tendra en sus alas...
