
Música del cielo, notas del infinito, acompañame en mi vuelo para no perder el sentido,
sé mi guia y mi timón, en la bruma del destino, y llevame hasta su corazon, pero sin perder el mío..!
Permiteme en mi vuelo rozar su cuerpo por entero, traerme su calor y su aroma al plano donde me muevo, hazme vibrar en su mente como las notas de un saxo enaltecido, como el redoblar de la percusión asilada dentro de su pecho, como cuerdas de guitarra en sus venas, como teclas de piano en todo su cuerpo, cual violin celeste que con el arco de mi cuerpo produce notas inefables.
Hoy mis alas extendidas a pleno alcance, me llevan hasta ella y sobrevuelo su estancia, increiblemente me presiente cerca, su pulso se acelera, su respiración es mas lenta y profunda, casi un suspiro repetitivo, cierra sus ojos.... y logra verme.
No se sorprende, ella tambien me llamaba. Sintiendome allí, sabiendome con ella... su calor se incrementa, destila luz de su cuerpo como espectáculo boreal, y las llamas de su fuego comienzan a aflorar, se tiende entre sábanas, almohadas sostienen su cabeza, y sus labios apretados piden al cosmos mi forma material, en lo que no puede ser complacida, por esta vez, en este momento...
Yo, irradiado de su calor, logro concentrar en mis manos la suficiente energia para rozar su cuerpo, para acariciarla sutilmente desde la paralelidad de mi presencia, pero ese roce, esa caricia, bien valen mi viaje; Porque despiertan sus ansias y desbordan sus ganas, con un manantial cálido que brota de su cuerpo, con la piel erizada y sus labios aún mas apretados, sus ojos abiertos me buscan, pero no logra verme, es al cerrarlos cuando logra mirarme, allí, cerca de ella, percibiendo su aroma, sintiendo su deseo, inspirandole pasión y desenfreno.
Con mis manos sobre las suyas, recorro nuevamente su cuerpo, acaricio sus mejillas, los dedos entre sus cabellos, su cuello descubierto y sus hombros tersos, recorro su espalda suavemente, bajando hasta el limite de su cadera, donde la protuberancia de su cuerpo me hace suspirar y detenerme a admirar, la redondez de su silueta, la firmeza de sus carnes, la delicadeza de su piel; sigo bajando por sus caderas hasta llegar a sus piernas, talladas en madera fina, con sabiduria ancestral, torneadas y ligeras, como hermoso pedestal, el pedestal de su cuerpo, que es templo celestial. Subo por sus mismas piernas, pero esta vez de forma frontal, mis manos entre sus muslos, de calor se quieren ahogar, y llegan hasta su fuente, cálida, húmeda, carnosa, palpitante, crisol de amor y de pasiones desbordantes, monte de Venus, montaña de fuego, que a tu vientre hace antesala, para este ser privilegiado, que haz dejado ser tu amante.
Mis manos siguen la linea media, que asciende de tu vientre; encontrando en tus pechos, forma, turgencia, tibieza, sensualidad y ternura, junto con mis manos mis labios los tocan con especial esmero, deleitandome con el sonido que de tu corazon proviene, con la orquesta de tu respiración agitada y tu piel vibrando con energia celeste.
Toda la manifestación que del universo llega, se condensa en ti y te hace Diosa terrestre, y en ese mismo instante que tu alma lo comprende, te desdoblas y me abrazas con tu cuerpo reluciente; conservas tu pasión, exaltas tus sensaciones, y sin palabras... hacemos el amor en un colchon de nubes. Estando dentro de ti, solo tú eres mi espacio, mis alas contigo se funden para que me eleves en tus brazos, y entre los dos cuerpos que una vez estuvieron separados, no cabe una hebra de cabello... pues estan fusionados, fusionados con pasión, con un beso que no puede ser descrito, solo un pensamiento elevado, liberado de ataduras, puede entender nuestro encuentro, un encuentro infinito, místico, indescriptible de emociones y sensaciones ... Simplemente nosotros...
